4 may. 2013

Si ella supiera


Se asomaría cada mañana.
Esperaría verla salir.
Estaría dispuesta.
Alcanzaría su latir.

Nada le impediría seguir allí.

No advertiría que la mirada esquiva ocultaba su objeto de deseo.
Disimulaba desde hacía tiempo.
Evitaba mirarla cuando la otra lo advertía.

Vivía en la casa equivocada.

La habían regalado a ese niño descuidado, que sólo quería entretenerse en juegos de pantallas.

Aquella niña hubiera sabido acariciarla.

A veces, escapaba escaleras arriba y se adentraba en la casa en que ella vivía.

Entonces, ella la tomaba en sus brazos y con cariño le susurraba que se había equivocado, acercándola al peldaño para que bajara.

Alzando su cola y con orgullo y despecho bajaba, dejando deslizar una lagrimita gatuno que nadie miraba.

Si ella supiera que tanto la amaba, no la dejaría al descuido de la casa equivocada.