19 may. 2012

RECUERDO


Sonó un aria y mi mente se arremolinó entre las enredaderas del invernadero.
Viniste a mi lado, susurrando palabras tiernas.
Ahora no estás.
Mi sonrisa te cautivaba.
No lo supe hasta que pocos días antes de tu partida me pediste que no dejara de sonreír.
Aún así, mis gestos son adustos.
No consigo soltar las comisuras de mis labios.
Estoy triste.
Mis recuerdos se oscurecen entre velos de dolor.
Tendré que esperar a que la vida me vuelva a alcanzar.

Mi novela

Mi primera novela en http://www.bubok.es/libros/213540/EN-AQUELLOS-TIEMPOS

13 may. 2012

Los ojos pueden no ver


La niña ciega pintó con sus acuarelas un poblado multicolor al final de un arcoiris.

-¿Dónde lo viste?
Le preguntó la maestra, estupefacta.

-Lo he soñado.

El rojo huele intenso.
El verde es fresco.
El amarillo me hace cosquillitas.
El azul me acaricia.

Y así, iba llenando el aula con colores que penetraban por las ventanas.

Sus compañeras y compañeros bailaban queriendo coger esas motitas brillantes que parecen juguetear en los rayos de luz que atraviesan las pulidas superficies de cristal.

Aquella tarde, la sesión de pintura se llenó de magia.

Los ojos pueden no ver, pero el alma capta.

4 may. 2012

La niña y el elefante


Susurra la niña al elefante.
-No te preocupes.
-Por aquí no vendrán los cazadores.
-Aquí estoy yo para protegerte.
-¿Quieres que te cante?

Con la trompa al aire, trompetea al viento, mientras la niña susurra una nana.
La que de niña le cantaban, en sueños, los enanitos de la casita de Blancanieves.

-No temas al monstruo de la escopeta.
-No le temas.
-Cuando le veas, un silbidito me hará venir a ti.
-Me pondré entre él y tú, y le cantaré la canción de los sin temor.

Nadie le tema a la fiera.

Ella se desinfla.

Nuestra niña crece al lado de su amigo.
Él llegó al circo siendo una cría de elefante.
Ella se encapricho, diciendo que lo quería para ella.
Los del circo, que no hacían números circenses con animales, siguieron con sus malabares.
La niña creció. El elefante también.

De vez en cuando, la mujer lleva a su hija para que conozca a su amigo.
Entre ellos nació el cariño.

Cuando su vientre aumentaba, el elefante escuchaba su corazón.

Es posible un mundo en que los seres vivos se escuchen.

El elefante recuerda que en la selva hubo cazadores que arrancaron el alma de sus madres.

Recuerda su trompita al aire llorando lo que no entendía.

Recuerda.

La niña, y hoy su hija, amansan su dolor con abrazos y caricias.

Ellas no saben lo que pasó.

Él no querría que sus recuerdos llegaran a ellas.

Cuando le vienen, sopla al aire su sentimiento y balancea su pensamiento.